El pensamiento masivo

Julio 16th, 2010

Entendemos que como seres sociales tendemos a seguir al lider o tener una actitud ovejuna, ¿pero por qué? Nos podemos llegar a sorprender con las razones y con las consecuencias de pensar como una parte más de la masa.

Cuando nacemos, sabemos muy poco o nada, queda aprender, lo interesante es reflexionar en qué aprendemos y bajo qué pautas.

El ser humano es egocéntrico pero luego es “social”, es decir, se integra como una parte más de lo que llamamos la “sociedad” por necesidad, un conjunto de otras personas que están relacionadas con él. Hay sociedades pequeñas y otras más grandes, pero la que está relacionada con su cultura y envuelve a todo su entorno es la masa.

La masa es una especie de conjunto enorme compuesto por todas las ideas normalmente aceptadas por la mayoría, es el pensamiento predominante en una cultura.

El conjunto de ideas que son comunes a la gente pueden ser positivas para ellos y para los demás o no. Las ideas de la masa también pueden evolucionar como parte de la cultura que son.

Prejuicios, estereotipos, costumbres, creencias son las ideas que componen el pensamiento masivo, por ejemplo, el modo de alimentarse, cómo preparar los platillos y qué recetas se deben comer.

Como podemos ver aquí no hay argumentos, no hay lógica, sólo ideas que son axiomas para la masa. Se parte de la base que las cosas son así y se actúa en consecuencia.

Las ideas de la masa al ser base del comportamiento social son importantes pero no siempre son positivas para la armonía social, para el interés de todos, la adopción de una religión socialmente aceptada o el racismo son claros ejemplos.

El pensamiento masivo ha existido desde siempre y es también un mecanismo de supervivencia que se justificaba cuando los seres humanos no desarrollaban el pensamiento lógico y se vivía a puro instinto.

El pensamiento masivo provoca que un ser humano no reflexione y directamente actúe, en ello está la comodidad y la gracia de ser parte de la masa. Una transacción algo peligrosa.

He aquí un experimento tan simple como impactante:

Es fuerte, y no pasa solamente allá, en un contexto de europeos versus afroamericanos, también pasa aquí. Gracias a cosas como estas nos damos cuenta que el pensamiento masivo nos acompaña desde la más tierna infancia y llega a ser tan irracional que provoca que hasta no tengamos un buen concepto de nosotros mismos, en nombre de lo que transmite la masa y sin darnos cuenta.

La otra característica del pensamiento masivo es que puedes moldearlo si tienes el poder suficiente y las herramientas moldeantes son varias, los medios de comunicación, las religiones organizadas, la educación, todas estas herramientas muestran la realidad más conveniente para el control social que los poderes fácticos requieren para mantener el status quo.

Tengo motivos entonces para cabrearme de la televisión y su consumo excesivo, que imagino, una adicción provocada por la misma como cualquier droga (y no me refiero a los niños tan solo, sino principalmente a los adultos) que no solo transmite una realidad del país deformada, sino que también principios no basados en el sentido común o el progreso sino en prejuicios y antivalores que, eso sí, entretienen mucho.

Tengo motivos para quejarme que toda la prensa “relevante” en este país sea propiedad de cierto sector político, en la dictadura mirando en retrospectiva podemos ver que la realidad era totalmente tergiversada, la gente no sabía, ni tenía cómo saber que lo que veía no era lo que realmente pasaba.

Hay que recordar algo, todos somos parte de la masa, por lo menos en algún momento, pero no dejar de actuar según el pensamiento masivo indica probablemente irreflexión, irracionalidad, estupidez y somos más inteligentes mientras más capacidad de análisis y resolución tenemos, en otras palabras, cuando pensamos o hacemos por nosotros mismos.

Leer:

La imagen es de autor desconocido, la vi en Tumblr gracias a Ovejuno.

La soledad tiene muy mala prensa

Julio 11th, 2010

loving lonely

Mejor solo que mal acompañado dice el dicho, pero la soledad es una actitud muy mal vista, los seres humanos son ante todo seres sociales y primitivamente no se puede comprender el deseo de otro miembro del clán de estar lejos del grupo.

La soledad tiene sus ventajas y es hasta necesaria para el desarrollo de las personas.

Como bien se dice, hay dos tipos de soledad, el estar aislado de otras personas y el sentirse solo (que es independiente de si estamos físicamente aislados o no).

Algo que me parece cuestionable de la humanidad o al menos en la cultura en la que vivimos (puede que en el norte de Europa la cosa sea distinta) es la necesidad de tener contacto social con todo el mundo o por lo menos con todo aquel que nos rodea, pero es una regla no escrita y la asumimos como tal, lo que detesto de eso es que tendemos por fuerza a hacer amistades demasiado fácilmente, no, no son amigos, sino “amigos” y el problema de aquello es que no todos saben cerrar su espacio íntimo y la gente esta termina estorbándoles o sabiendo cosas que no deberían o entrando en ámbitos a los cuales no merecen entrar.

Viendo el documental Un país serio” encontré un dato que es súper decidor, la jornada de trabajo es larga y se pasa mucho tiempo con la misma gente, por lo tanto nuestros amigos son los compañeros de trabajo, es casi como si fuese otra regla no escrita, y de hecho, al salir del trabajo y si es posible, los compañeros de trabajo continuamos juntos y salimos, llegamos a casa tarde y sin tiempo para mucho más que descansar, cenar, ver tele y acostarse. Lo que hace la masa, vamos (tema que será el siguiente a tratar).

Aquel detalle de los amigos-colegas me hace pensar en si se llama con demasiada facilidad a alguien tu “amigo”. Yo creo eso y por eso también (junto con desear separar a los “amigos” de los amigos conceptualmente) es necesario marcar distancia de todo y aislarse en algún momento porque estos estorbos alivianan la carga diaria pero no nos ayudan a pensar por nosotros mismos. Lo mismo pasa con la televisión y las redes sociales, son estorbos.

Quizás todos seríamos capaces de reflexionar con profundidad si nos distanciásemos lo suficiente de otras cabezas (y nos educásemos lo suficiente en ámbitos no técnicos, claro, para tener las herramientas necesarias para hilvanar nuestros propios pensamientos).

Cultivar una sana soledad, implica poder alejarse de las cosas para poder entenderlas mejor, porque alejarse de unas personas para estar con otras no ayuda, definitivamente. Pero también sirve para estar libre de ataduras para sentirse bien cuando los demás no lo están y para estar mal cuando no podemos ser comprendidos. Es más que estar solo, es estar con uno mismo, algo para lo cuál no nos damos tiempo. Algo que se llama habitualmente introspección. También nos permite planificar lo que haremos a futuro y por qué no recordar que estimula la imaginación.

Muchas veces la presión social hace que algunos de nosotros nos cuestionemos y demos cuenta que muchas veces vivimos para lo que el resto quiera que hagamos, lo que nos motiva también a una soledad, esto comentó un chico llamado Fernando Suarez en un blog:

[...] Pienso que cuando uno vive en sociedad ésta te exige cosas, cuando vos no querés exigencias. Te exigen que estudies, que trabajes, que te cases, tengas hijos y juntes plata, haciendo de lo que más te gusta (la música, por ejemplo) un negocio, algo con segundas intenciones, y eso me molesta. Me molesta hacer algo por los otros, me molesta TENER que vivir como los otros me dicen que viva. A mí me gustaría tener una casa bonita en algún lugar alejado, sin vecinos que me miren esperando que los salude, porque eso me incomoda. Tampoco quiero hacerles daño o tratarlos mal, pero ¿no te pasa que simplemente querés tocar la guitarra solo, en un lugar callado, y querés salir a comprar una gaseosa y volver y tomarla y todo solo, en paz? Las personas asocian soledad con tristeza, pero yo he aprendido a disfrutarla ¿porque los sabios, como los pintaban, eran tipos que vivían solos en montañas? No quiero imponer reglas, no me interesa, pero yo pienso que necesito mi montaña. Saludos.

Sentirse solo.

Cuando nos sentimos solos ya es que hay algún problema, pero ya escapa de lo que podríamos llamar sana soledad, empezamos a hablar de carencias. El ser humano como por definición es social tiene una serie de necesidades relacionadas al tema. Alfredo Ruiz reseña estas necesidades no cubiertas:

1. una persona cariñosa de quien depender,
2. alguien que lo atienda,
3. oportunidad de expresar sentimientos íntimos a otra persona,
4. un grupo de amigos del cual sentirse parte,
5. alguien que necesite de su amor,
6. alguien que lo desee físicamente,
7. personas con quienes compartir valores e intereses,
8. amigos para compartir actividades recreativas,
9. relaciones en el trabajo,
10. un sentido de confianza en los amigos íntimos,
11. intimidad física en forma regular.

Es preciso recordar que hay personas (muchas, lo que pasa es que no se nota y da vergüenza reconocerlo también) que no saben o no pueden satisfacer adecuadamente sus necesidades sociales, y necesitan ayuda psicológica, psiquiátrica o al menos mucha comprensión, de hecho, la soledad es considerada como un problema psicológico por sí misma.

No obstante que la soledad sea un problema y uno muy grande para la sociedad moderna, el no estar solo lo suficiente también se vuelve algo malo por lo que mencionaba antes. Tener cubiertas estas necesidades ayuda a que la introspección sea más sana (aunque las mismas personas que cubren esas necesidades te reclamarán su espacio, pero no es necesario siempre apartarse completamente o irse lejos si el estorbo no lo justifica, a veces con un simple cambio de hábitos basta para estar contigo mismo), aunque no es necesario tenerlas cubiertas para someterse a una voluntaria introspección que ayude a analizar precisamente el problema.

La imagen pertenece a HeyThereSpaceman y es Creative Commons.

Para leer:

Acerca de la religión en la escuela

Julio 6th, 2010

No es un tema tan complejo en lo intelectual pero sí que lo es en lo práctico y por los paradigmas que lo rodean (además de la gente que está detrás).

Cuando iba a la escuela estaba eximido de “Religión” por no ser católico, hijo de familia evangélica y evangélico por opinión propia en cuanto fui capaz de tenerla, o al menos eso creía yo, así que no estaba interesado en tomar la clase, pero también me aburría mucho porque no hacía nada mientras mis compañeros aprendían algo de los dogmas católicos haciendo dibujitos y apuntando (Fuera de tema, muchas veces los profesores te hacían apuntar porque no habían fotocopiadoras o les daba flojera o no se les ocurría que tener la materia impresa ahorraba tiempo que habría servido para enseñar más materia), una clase que por lo demás, es una pérdida de tiempo académica para los alumnos porque no puntúa.

Cuando llegué a la Educación Media ya era legal la educación religiosa múltiple y en teoría por todos los evangélicos debía haber algún profesor, pero no sé si por falta de recursos, tacañería o posición político-religiosa del alcalde de turno, nunca se le dio prioridad, de hecho ni católicos ni evangélicos recibieron jamás clases en donde yo estudié.

Por todo lo anterior veo que la enseñanza de la religión en la escuela (que no ha cambiado desde que yo dejé de estudiar) interviene en dos esferas que son bien distintas, la académica por un lado y la ética-valórica.

Si alguien me preguntase si enseñar religión en la escuela es perjudicial para los niños, yo le diría que no categóricamente, el problema es que se enseña de determinada manera y con una intencionalidad muy perversa que no piensa en los niños.

Algo que es muy curioso en la enseñanza religiosa chilena y de toda Latinoamérica es que se limita a reforzar los dogmas de la religión propia de los padres de los niños ¿Por qué el niño que estudia “Religión” estudia sólo su fe? En países como Chile los padres tienen derecho a exigir clases de religión especiales según la creencia de sus padres, esto sí y sólo si la religión cuenta con un programa aprobado por el MINEDUC, así que, al menos no se les impone una determinada clase. No sé si es igual en el resto de América Latina, en Colombia desde el 2006 es fundamental en el currículo (se entiende, gobierno de derecha, estado fallido, mucho ejército) y calificado, en pocas palabras, un alumno puede repetir por culpa de Religión.

Claramente la clase de religión no tiene como objeto enseñar, sino adoctrinar, reforzar dogmas que, por lo demás no tienen ningún valor académico relevante pues son creencias nada más, basadas en literatura muy antigua pero nada más y con varias versiones contradictorias, todas presentes para que nadie se vaya a enojar.

Yo me pregunto si el Estado está para andar adoctrinando niños pequeños en lo que se le cante a sus padres que no respetan adecuadamente su derecho a pensar por sí mismos ¿no es el Estado laico por definición (por lo menos el chileno)? ¿En dónde queda el interés superior del niño de lo que tanto se habla? La educación religiosa que la hagan los padres (ojalá no la diesen pero es parte de la cultura familiar, dificil evitarlo).

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¿Y si quitamos la clase de religión tal como está diseñada?

La educación religiosa parte de la base que el niño necesita una educación integral que no incluya sólo conocimiento puro y duro, sino también formar personas “buenas”. Este tipo de educación en la práctica pasa bastante desapercibida, en primer lugar porque no tiene ningún valor académico y en segundo, porque es tan de pasar lecciones rígidas, “históricas” y, en este caso, dogmáticas, para terminar haciendo tareas, apuntar en un cuaderno, eso sería, es decir, no transmite nada más allá de lo que hace un profesor de historia con la diferencia de que acá se tratan fábulas.

Si vamos a hacer eso ¿por qué no enseñarles todas las religiones y en vez de seguir metiéndoles dogmas, historias bíblicas que no les hacen mejores personas que de verdad aprendan “Religión”? Claro, no aprenderían a ser mejores personas o a amar a dios, pero eso tampoco lo logran las clases de religión, al menos aprenderían la religión imparcialmente y si acaso se formen personas más tolerantes.

Esto no es nuevo, en otros países la enseñanza de religión aconfesional sí existe en algunos países, pero hay un “pero” importante para la enseñanza de esta clase, aunque fuere aconfesional y es que podría estar perfectamente enmarcada en Historia y Ciencias Sociales o en Filosofía.

Ahora, si lo que queremos es educar alumnos con valores, función que más que nada le pertenece a los padres pero que podría apoyarse en una formación más conciente en la escuela, no tenemos por qué recurrir a la religión que por definición, separa a la gente y enseñar a los chicos a relacionarse armoniosamente con los demás seres humanos y con ellos mismos; por lo demás, mi carencia de clases de religión no me hizo una “mala persona” ni a mis compañeros mejores personas.

La “educación emocional” por sí misma tiene mérito para entrar en el currículo y sí que produce personas que se quieren más, se relacionan más armoniosamente con el resto y son felices, sería una gran manera de preparar a los niños para la vida, que es la función elemental que tiene el colegio ¿Y por qué no dejar la educación religiosa por algo así?

En España, si bien existe la educación religiosa en los mismos términos en que aquí, hay una clase obligatoria y bastante interesante que aquí no, que se trata de Educación para la Ciudadanía. Se trata de una asignatura que se puede asimilar con educación cívica pero que está concentrada en los valores de los derechos humanos y que tiene símiles en el resto de Europa.

Va a ser dificil que la clase de religión (que más que educar, deseduca y ya tiene su lugar en la casa y en el templo) deje de ser lo que es o que desaparezca hasta que la religión misma lo haga, pero si no nos oponemos o proponemos algo mejor no avanzamos.

Lee más:

La imagen de este artículo pertenece a la CNT y es Creative Commons.

Levantemos un monumento al conformismo

Junio 25th, 2010

Plaza Italia

Recién vengo del trabajo, un poco lateado después de ver el Chile vs España con la clasificación-rajazo y cuando salí me encontré con un montón de gente, no había locomoción en Alameda, pero lo que me llamó la atención es que vi mucha gente de todos lados, caminando en distintas direcciones intentando volver a casa… pero celebraban!

¿Y qué celebraban? Ni idea, pero celebraban, tocaban las cornetas con una sonrisota.

Si alguno pensaba que el problema más grave de Chile respecto a estos asuntos era el exitismo, el problema en realidad es más grave si se trata de conformismo, y esto abarca todas las áreas de la vida cotidiana.

Esto me recuerda una escena, es como cuando yo llevaba el semestre súper bien, normal, tampoco brillante pero en los exámenes finales me sacaba un 4. Había tenido un semestre regular pero cagándola en algunos ramos en el examen más importante, al final sumando me da la nota que necesito. He pasado raspando.

Aquello es lo que le ha ocurrido a la selección de Chile hoy y no por tener un buen rendimiento en el pasado uno tiene el derecho a permitirse nuevos errores ni se debe mirar esto condescendientemente. Me imagino a Bielsa indignado en el camarín por los errores de la defensa, de Bravo y más. No hemos aprendido nada.

Aquella, la condescendencia y el conformismo por otra parte son dos de las grandes lacras entre los defectos de nuestra idiosincracia.

Es algo tan nuestro que deberíamos juntar el dinero y hacerle un monumento, lo llamaría “monumento al conformismo” (en Plaza Italia, ojalá) y que abajo diga “da lo mismo”. Porque nada importa si se consigue algo parecido a lo que queríamos. Quizás por eso en Chile vivimos como vivimos y tenemos la sociedad que tenemos y votamos por quien votamos porque nos conformamos con algo que parece bueno pero que no lo es. Además se extrae de esto que simplemente somos influenciables.

Ahora recuerdo las palabras del pastor estadounidense (cuando era creyente), decía algo muy sabio: “Es importante no ir por lo bueno, sino por lo mejor“. Quizás es parte de la ética protestante de la que ésta nuestra sociedad carece por completo.

La imagen de Jorge Jorquera es Creative Commons

Recomiendo leer la revisión que hizo @cmcgato de la clasificación de Chile, más centrado en el fútbol por supuesto.

Acerca del ego y lo que llamamos mal

Junio 15th, 2010

Últimamente me ha interesado mucho pensar en el ego y cómo interviene en cada situación, se suele hablar de ego cuando se trata de personas con un autoestima elevado (por decirlo de alguna manera que se entienda), no obstante, el ego interviene en nuestra vida cotidiana y es bueno entender qué es el ego y cómo funciona.

El orígen del ego.

Es importante recordar que los seres humanos somos más que nada animales, seres vivos, algo que queda obvio pero que en el análisis nuestro suele olvidarse irónicamente dada nuestra inteligencia y nuestra capacidad de sobreponernos a todos los otros seres de este planeta. Pero somos simples seres vivos y lo que hace a un ser vivo tal cosa es su obstinación por mantenerse en esa condición por el mayor tiempo posible, vivirá para siempre si puede y como no es capaz de hacerlo se perpetua reproduciéndose.

La necesidad del ser humano, como la de todo ser vivo de “seguir vivo” es el orígen de los intereses del ego. El ego intentará cubrir todas las necesidades del ser, la idea es ser lo más autosuficiente posible, el miedo a desaparecer, a “no seguir vivo” hacen que el humano y cualquier animal cubran sus necesidades bajo cualquier costo, en la medida que sean capaces de cubrirlas.

Los seres humanos se encuentran en una situación que, a pesar de que lo más importante es sobrevivir, aquello es algo que no puede hacerse en completa soledad, por ejemplo, el reproducirse, pero también descubrió que era tácticamente más inteligente vivir en grupo, aliarse con otros seres humanos y cuidarse mutuamente. Pero ante todo el hombre sigue siendo un animal que como todos los demás vive sólo para sí y que si comparte con otros o hace cualquier otra cosa por otros, lo hace por necesidad (en parte o totalmente).

De ahí que debamos soportarnos con los compañeros del trabajo, de la universidad, que otros nos caigan mal, algunos nos caigan bien y los consideremos nuestros amigos (aunque solo compartamos los buenos momentos y no los malos), trabajemos para otros aunque no nos anime precisamente el hacerlo, pues lo hacemos con el único propósito de sobrevivir y si nos anima o entusiasma es porque el resultado nos afecta directamente (como a un empleado de mayor jerarquía, un supervisor o un gerente). Todos velamos por nosotros y para nosotros.

Es fácil darse cuenta que una persona promedio ante una discusión no será capaz de reconocer un error propio o la ignorancia de un tema específico con tal de salir bien parado o que un jefe discipline a sus empleados porque se demoraron en algo, qué jefe no lo ha hecho, justificadamente o no. Cuando ejecutamos cualquier acto, lo que sea, miramos en primer lugar nuestros intereses, lo que yo suelo comentar como que “el ego se manifiesta”. El mundo tal como lo conocemos no puede funcionar enteramente si no es de esta forma.

Me llama la atención que hablar de los intereses personales esté tan mal visto. El ego no saca lo mejor de nosotros, pues es la búsqueda permanente de nuestra satisfacción, estar alimentados, bien vestidos, bien cubiertos, lo más seguros posible, sentirnos bien con nosotros mismos, ser queridos, obtener placer, porque al final todo nos ayuda a estar mejor preparados para sobrevivir, es algo instintivo y ningún esfuerzo será suficiente… pero somos seres vivos, hemos de admitirlo y no renegar de ello.

El humano luchando contra su instinto.

Cuando empezamos a vivir en paz y armonía, nos hicimos seres más inteligentes cada vez, quisimos suprimir al ego (como en lo que mencionaba en el párrafo anterior, por ejemplo, convirtiéndolo en algo tabú o políticamente incorrecto de recordar), no resultó, pero fingimos que funcionaba, surgieron primero las amistades sinceras (esas que están en todas, buenas y malas, escasas eso sí) el romanticismo y a gran escala, las alianzas de civilizaciones con vocación pacífica como la ONU o movimientos como el veganismo, pero que en algún punto flaquean porque van contra la naturaleza egocéntrica del ser vivo.

Esto me hace recordar muy de pasada eso sí, algo que dijo este personaje llamado Jesús de Nazaret, que no sabemos si realmente existió o no pero decía lo siguiente en una intervención frente a los fariseos:

14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:

15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.

18 El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar,

19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.

20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.

21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

-Marcos capítulo 7

La manifestación del ego nos lleva inequívocamente a una falta de armonía con el entorno, no podemos dejar de ser egos pero podemos evitar su manifestación, hemos aprendido aquello con el paso de las generaciones y persistimos siendo demasiado “animales” para lo que pretendemos. Esta supresión, sin embargo, no deja de ser una búsqueda antinatural.

Lamentablemente para nosotros, tanto el amor, como la amistad y la empatía, entre otras actitudes son antinaturales, tarde o temprano buscaremos nuestra satisfacción por encima de otros. Todos somos intrínsecamente egocéntricos.

El ego en sí mismo no busca perjudicar a nadie, más bien busca no ser perjudicado, el inconveniente surge cuando terminamos pasando encima de otro ser vivo, no solo seres humanos, pero esto tampoco es completamente evitable, sólo paliable. El sólo hecho de vivir implica hacer daño a algo, el tener electricidad, el generar desechos, (los orgánicos y de los otros) el consumir a otros seres vivos.

En todo este texto no he empleado la palabra “mal” excepto en el trozo de la Biblia, y si bien estamos hablando de lo que entendemos como “maldad”, no es una buena forma de expresarlo, ya que nos lleva al dualismo religioso que convierte a lo perjudicial y a lo beneficioso en dogmas, en conceptos cerrados, absolutos, de los cuales es dificil salir.

Por la forma en que fuimos enseñados y criados, es dificil vivir entendiendo que no eres bueno y que eres egoísta por el hecho de ser lo que eres, siempre es dificil asumir un defecto. Mi esperanza es que el poder entender lo que somos, nos ayude a ser mejores seres vivos.

Sobre el ego freudiano, que no es el tratado en este artículo pero que está relacionado, y el punto de vista que más se conoce, se puede leer aquí y aquí.